La delegación de la Real Liga Naval Española en la Costa da Morte da cuenta del hallazgo de un cuadro inédito del pintor surrealista coruñés Urbano Lugris, “pintor maior do mar de Galicia”, en un domicilio de la comarca.

La RLNE, que cumple este año su 125 aniversario, presentará en público la obra en las próximas Navidades en un espacio singular de la zona. Su propietario por ahora desea permanecer en el anonimato.

Es un óleo sobre tablero de su etapa final, última obra conocida realizada del autor con el título “Arosa. Año Santo 1971”. La aparición de una creación inédita de uno de los grandes pintores gallegos del pasado siglo, Urbano Lugrís, siempre es un motivo de alegría. Si añadimos que une la temática jacobea a los motivos marinos tan gratos en su arte estamos ante una pintura con doble valoración.

Para los que investigamos el flujo de la milenaria peregrinación marina a Compostela adquiere notable relevancia, ya que une el nombre de la ría de Arousa al jubileo, a modo de portus apostolli en la primera decidida campaña de promoción turística del Camino. Estamos ante un colorido cartel que exprime una variada gama de verdes, rojos, azules, blancos mostrando un cuarto con una ventana de cortina descorrida, abierta a un balcón y un trozo de mar en donde navegan tres velas blancas. Sobre una mesa en castaño de rugosas venas se posan una hermosa caracola marina, una estilizada pipa de sepiolita o espuma de mar y un curioso farol de gas en cuatro piezas de distinto color, cuya base es una goleta de tres palos dentro de una botella. En la parte inferior izquierda se nos indica “AÑO SANTO 1971”, en pequeñas letras grises en mayúscula y números en azul marino. En la parte superior en grandes letras en minúscula leemos “arosa”, el tema de la inspiración. Bajo el nombre, el escudo de Vilagarcía de Arousa, con vieiras en los bordes de un marco colgado en una pared decorada con barras en rojo vino y azabache, plena de diminutas aspas de san Andrés inscritas.

La obra estuvo vinculada a la familia San Claudio Santa Cruz y su propietario actual espera la ocasión propicia para su muestra pública. Aunque la colectánea familiar abarca sobre todo obras compradas por Miguel San Claudio San Pedro, abuelo, en los años cuarenta, este póster promocional de 1971 cuenta con elementos que lo vinculan con otros cuadros del conjunto. Especialmente con Anticuario del puerto (1946). En este óleo sobre tabla de 80×100 cm. aparecen buena parte de los elementos del retablo de 1971. El mismo farol, la pipa, la buguina, la mesa, la ventana con una escena de mar. Aquella almoneda de un viejo marino bien podía ser el gabinete de curiosidades del viejo MSC de Cariño o de José Santa Cruz en Orillamar, acrecentado con objetos de tantos pecios desguazados. La continuidad temporal y la construcción de un barco-casa en tierra por el autor como refugio vital-creativo en Mera nos habla de objetos adquiridos en su día al anticuario, o donados por los “homes do ferro”. Porque estas curiosidades saldrán en otros cuadros. En ambos óleos los puntos de fuga nos llevan a la única abertura, la ventana balconada por donde se ve el mar. Ambos deshumanizados como tantos de la misma recopilación. Muestras de la maestría del trazo firme y la aplicación de colores de un autor que dialoga con tonalidades y objetos al modo no solo de surrealistas como el canario (gemelo de picarescas) Oscar Dominguez o Dalí sino tambien de los primitivos flamengos. La temática jacobea había sido llevada a otras realizaciones, como un dibujo a tinta de Santiago Apóstol, el cartel del Año Santo de 1965 en Santiago. Un buen número de sus creaciones son de inspiración religiosa, incluyendo la decoración de templos como los frescos de Nosa Señora da O en Vilaboa. Y La Virgen del Cristal o San Barandán, de la colectánea San Claudio.

El coruñés sobre todo pintaba sobre tabla en pequeños y medianos formatos, pero aceptaba desarrollar frescos para espacios públicos, restaurantes o tabernas populares, encargos de manutención y supervivencia. El dominio de la escenografía se puede apreciar en la obra en cuestión, así como en Anticuario del puerto (1946) y en tantas otras del grupo San Claudio custodiado por Abanca. Se ocupó de atender demandas privadas o de corresponder a encargas en el mundo del cartelismo, la publicidad, el diseño comercial. Esboza banderines para celebraciones como la Festa do Marisco do Grove en 1965, diseños comerciales para Pescanova o Terra de Amandi.

El galerista Víctor Montenegro lo nombró Pintor Maior do Mar. En nuestro cuadro Lugrís reivindica la condición jacobea de la ría de Arousa y en concreto de Vilagarcía como uno de los grandes puertos históricos de Galicia, peirao compostelano. En esta etapa final de su vida vivía en Vigo, pero en las cartas de 1971 no dejaba de preguntar por su ciudad natal. Su última creación puede ser este “Arosa, año santo 1971”, ya que después de esta fecha no sabemos de ninguna catalogada. Tenemos el coetáneo “Romería”, mostrado en la exposición de 2018 en la Galería Montenegro de Vigo. Un apunte imprescindible para hurgar en el origen del original póster jacobeo es la amistad compartida del pintor y de sus mecenas -los San Claudio Santa Cruz- con el consignatario de buques y hombre de letras arousano José Ángel Prego Carregal.