Ciclo “La Literatura y el Mar”. Última conferencia “Jack London. La aventura y el mar”. Ponente: Juan Ignacio Pinedo del Campo. En la Sede de la RLNE

El día 5 de junio 2017, a las siete de la tarde y en la sede de la RNLE con la colaboración de la RAECY, dio comienzo la segunda y última conferencia del ciclo “La Literatura y el mar”, con el título: “Jack London. La ventura en el mar”.

El ponente, Juan Ignacio Pinedo del Campo, presentado por el director del Área de Cultura de la RLNE, comenzó su conferencia exponiendo los antecedentes biográficos de John Griffith Chaney, conocido en el mundo literario con el seudónimo de Jack London. La complejidad del personaje y sus vivencias personales fueron analizadas por el conferenciante relacionándolas también con su creación literaria. Su vida, explicó, fue en realidad una aventura, muchas veces exagerada, pero muy interesante porque representaban un retrato de la vida y el modo de ser del americano de la época.

Explicó la enorme influencia de su madre, Flora Welman, de cuyo carácter bohemio y liberal heredó una forma de pensar y de vivir. Desde muy joven fue un lector voraz lo que contribuyó a su formación autodidacta. Recalcó también la importancia que tuvo en su vida una de sus primeras lecturas: “Signa”, de la autora Ouida, en que relata el triunfo en la vida de un joven sin recursos que finalmente alcanza la fama y la riqueza. En su fuero interno fue para él una meta a seguir.

En 1893 se embarcó en la goleta “Sophia Sutherland” en la que hizo un viaje a Japón. A su regreso trabajó en lo que pudo conseguir, en un país que en aquellos momentos atravesaba una grave crisis económica. Tras pasar un mes en la cárcel por culpa de sus inclinaciones socialistas, intentó ingresar en la Universidad de California, pero no pudo acabar sus estudios por falta de medios.

En su formación, explicó el ponente, es muy importante destacar su admiración por la obra de Nietzsche, cuya influencia se dejó sentir sobre todo en una de sus novelas: “Lobo de Mar”.

En 1897 decidió ir al Canadá en busca de oro. La expedición fue un fracaso; no hubo oro, pero allí encontró un tesoro mayor: decidió hacerse escritor. De esa época data una de sus mejores historias cortas: “To Build a Fire”, a la que el conferenciante compara en estilo con el “Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway, y que luego fue llevada al cine.

El ponente fue reseñando sus principales obras, como: “Colmillo Blanco”; “La Llamada de la Selva”; “El hijo del Lobo” y otras, en las que se trasluce la forma de pensar del escritor: la supremacía del hombre anglosajón; el dominio del más fuerte sobre el débil y el poder de la naturaleza sobre el hombre. Todo ello, en opinión del conferenciante, influyó enormemente en las películas del Oeste, muchos de cuyos guiones fueron inspirados en sus novelas. Su fecundidad como escritor – escribía todos los días al menos mil palabras- le hizo cometer errores y plagios de los que fue acusado judicialmente, como en el caso de su obra “El Talón de Hierro”. Su vida familiar fue irregular, se casó dos veces y fue incapaz de conseguir estabilidad en sus matrimonios.

Destacó también la afición del escritor por la fotografía, el boxeo y su espíritu aventurero, que le empujó a ser corresponsal de guerra en Turquía y en la guerra civil mejicana.

Se hizo construir un barco: el “Snark”; con él navegó unos meses con su mujer y algunos amigos por el Pacífico. Entre las borracheras y los vapores del alcohol logró sin embargo escribir algunos de sus mejores relatos sobre las islas.

En 1910 compró una finca de 1000 acres, “Rancho Hermoso, en donde fracasó en sus experimentos agrícolas. Se suicidó o falleció a consecuencia de las drogas y el alcohol en 1916. En su obra autobiográfica “Martín Eden”, idealizó el suicidio haciendo que su protagonista se dejara ahogar en el mar, sin agonía y sin espasmos, con una muerte dulce, lo que a juicio del conferenciante es muy significativo.

Se abrió al final de la conferencia un interesante debate, en el que el ponente aclaró algunas cuestiones y añadió algunas anécdotas.